Lars y una chica de verdad, comedia, drama o romance

Jueves, 19 de Noviembre de 2009 por admin

Poster de la película Lars y una chica de verdad“Lars y una chica de verdad” (Lars and the Real Girl), se presenta como una comedia estadounidense. Fue lanzada en el año 2007 y su director es Craig Gillespie. El guión, nominado al Oscar al mejor guión original, es de la autora Nancy Oliver. Del mismo modo, se engloba en los géneros de drama o romance, pues se trata de una historia sobre la soledad y cómo puede llegar a cambiar una persona por el mero hecho de contar con alguien a su lado.

A mi juicio, se trata de una comedia “trágica” o melancólica, muy original y divertida. Conducida con maestría y con un ritmo lento pero necesario. Diríamos que contiene más de lo que aparenta, pues debajo de esa comedia ‘friki’, se esconde una fábula preciosa y muy emotiva sobre los sentimientos. Es sin duda, un himno a la amistad. Hace que puedan aceptarse todo tipo de situaciones con el fin de ayudar a un ser querido.

Lars ha tenido una vida bastante complicada y es algo que acaba pasándole factura psicológicamente. Es un chico muy tímido, reprimido, sencillo y algo misterioso y excéntrico. Pasa desapercibido entre la sociedad y vive en un pequeño pueblecito, al lado de su cuñada y su hermano pero… en el garaje.

Su cuñada tiene cierta preocupación por él e insiste sin éxito en que éste regrese a casa junto a ellos o al menos, que vaya a cenar con ellos más a menudo. Una noche, para sorpresa de su hermano Gus y su cuñada Karin, se presenta en casa y les comunica su nueva aventura sentimental, proponiéndoles cenar ese día y presentársela. Es así como todos conocemos a Bianca, la chica de sus sueños. Todos muestran un gran entusiasmo hasta que, una vez cruzado el umbral de su puerta, descubren que no se trata de una persona de carne y hueso.

El problema es que Bianca es una muñeca que encargó por Internet, aunque Lars la trata como si fuera una persona real. Es entonces cuando Karen y Gus acuden a la doctora del pueblo, Dagmar Berman, quien les anima, en un esfuerzo por comprenderle, a seguirle el juego. Así es como su familia decide seguir con la fantasía de Lars, de la que pronto, al igual que ellos, acabará participando todo el pueblo. Una auténtica muestra de cariño por parte de los lugareños hacia Lars.

Con el tiempo y gracias a ésta iniciativa de la doctora, Lars va mostrando su lado más tierno, se sincera con la misma y se deja arropar por sus semejantes. Empieza a asistir, ante la estupefacción de su entorno, acompañado por su Real Doll, a los primeros acontecimientos sociales. Lars encuentra una válvula de escape a su vida en el lugar más insospechado.

Si analizas la situación, puede llegarse a la conclusión de que Lars es una persona totalmente equilibrada. El único problema, es la suma de antecedentes catastróficos que ha vivido en su vida: la muerte de su madre tras el parto, posteriormente la pérdida de su padre, la falta de cariño incluso de su hermano… Su vida es sencilla y vacía, tan sólo excitada por un humilde trabajo sin pena ni gloria. Después de todo eso, Lars sólo busca una figura, una persona, alguien, lo que sea, pero que lo quiera y lo aprecie. A priori, tampoco pide tanto, es lo que todos queremos en esta vida: sentirnos queridos, apreciados, valorados,… Por eso somos seres humanos y tenemos sentimientos.

Imagen del film Lars y una chica de verdad

Así pues, la manera de enfrentarse a ésta situación, Lars la soluciona con la compra vía on-line de una chica de verdad: Esas que diseñan al gusto del comprador, por Internet, y que recibes en tu casa, dentro de una gran caja de cartón. Ese tipo de chicas que no se alteran, que no juzgan tus actos, que todo les parece bien, que conduces por el camino que tú quieres, esas chicas que no toman partido, que nunca se burlan de ti, apenas hablan, artificiales… En la película, vemos como Lars respeta a su “novia” y, aunque éstas Real Dolls están diseñadas para eso, no quiere tener relaciones sexuales hasta el matrimonio. Lars sólo necesitaba un apoyo. La muñeca supone una proyección de su propia personalidad y le ayuda a abrirse y expresarse con los demás.

En mi opinión, una película con fuertes e interesantes componentes psicológicos donde se plantea un trastorno mental y se profundiza en él. La historia podría contarse también sin Bianca, pero de forma menos efectiva, pues gracias a ella se profundiza mucho más en su problema y le sirve de excusa para abrirse al mundo. Ella no hace compañía a Lars, pero consigue que los lugareños le presten atención y él soporte esa compañía que hasta ese momento no aceptaba.

Los escenarios ayudan a transmitir sensaciones y conducir la película, pues está desarrollada en invierno (o al menos en una ciudad nevada y fría), cuando más calor y compañía humana se necesita. Y por otra parte, la imagen de los ciudadanos, nada glamorosos, transmite un carácter mucho más afable y menos artificial que si fuesen de una gran ciudad. Así, toda esa frialdad del ambiente, se contrarresta con una comunidad acogedora y unida.

Para concluir diré que me resulto un film muy divertido en sus inicios, con su clímax en el momento de la presentación de Bianca y, que terminó siendo una película muy humana, con risas diluidas y con un fondo o moralidad muy bien transmitida. La película te engancha, consigue calar y te da una lección de humanidad y amistad.

La escafandra y la mariposa, una dura lección de superación

Martes, 17 de Noviembre de 2009 por admin

 Jean-Dominique Bauby en La escafandra y la mariposa“La escafandra y la mariposa” (Le scaphandre et le papillon), se trata de un drama que narra una dura historia de desesperación, agonía, impotencia y, sobretodo: superación. De la mano del director Julian Schnabel, el protagonista da una dura lección de superación y lucha por la vida a los espectadores.

La historia empieza en 1985, cuando Jean-Dominique Bauby (Mathieu Amalric), sufre una embolia al volante de su flamante descapotable. El señor Bauby era redactor jefe de la prestigiosa revista ELLE. Tras pasar varias semanas en coma, despierta y los médicos descubren su enfermedad: “Locked-in syndrome”. Una dura enfermedad traducida en una parálisis total de su cuerpo que le imposibilita valerse por sí mismo: no puede articular palabras, no puede moverse, ni comer, ni respirar sin asistencia… está “encerrado en sí mismo”. Es por ello que sus días tras despertar son agónicos, sin vida, aburridos y pesados. Por si no fuese suficiente, la tragedia se cebó con él y también perdió la vista de su ojo derecho en el accidente.

Alfabeto de frecuencia de La escafandra y la mariposaA partir de entonces, se ve obligado a realizar duras sesiones de rehabilitación y, gracias a sus doctores, enfermeras y mucha paciencia, ponen en práctica un curioso sistema de comunicación. Jean-Dominique podrá hablar a través del parpadeo de su ojo izquierdo. Los doctores crean un alfabeto ordenado por frecuencia de uso de las letras y según los parpadeos, Bauby, elegirá la letra pertinente. Un severo trabajo que permitirá al protagonista estar en contacto con el mundo y no sentirse más inútil de lo que ya se siente. Tales son las ganas de explicar y transmitir al mundo lo que siente, que aprovechando un acuerdo de antaño con una editorial, decide escribir su autobiografía, que llevará por nombre: “La escafandra y la mariposa”, un éxito literario rebosante de sensibilidad y humanidad que recoge esos años de “encarcelamiento” en su propio cuerpo y sus ganas por sentir emociones reales o imaginadas, rodeado del cariño y la atención de médicos, enfermeras, familia y amigos, en este caso, auténticas promesas.

La película está tratada con mucho cuidado y cada fotograma, cada secuencia, transmite sensaciones precisas y dispares. Hay momentos en los que sientes la propia impotencia de Jean-Dominique, con ambientes fríos y dolorosos, y otros, en los que te sientes totalmente liberado. Es por ello que me he visto obligado en indagar en algunos aspectos de la película por considerarlos fabulosos. Es el caso de la fotografía, a manos de Janusz Kaminski, quien ha trabajado con directores como Steven Spielberg (principalmente), Cameron Crowe o el propio Julian Schnabel. Fue director de fotografía en muchas otras películas como es el caso de: Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, La guerra de los mundos, Munich, La Terminal, Minority Report, Salvar al Soldado Ryan, La lista de Schindler…

Concluiré reafirmando nuevamente lo mucho que me ha gustado y me ha aportado ésta película. Es una oda a la vida en la que Schnabel ha sabido transmitir de forma ejemplar la tristeza del personaje. Desde la butaca, puedes sentir todo lo que pasa por la mente y el corazón roto de Jean-Dominique. Es una historia que te apena, te aturde, te conmueve y te demuestra la importancia del habla, los gestos, y en resumen, la importancia de la vida.